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Desayunos para retar la imaginación

Sin duda, Suna es ya un viejo conocido entre aquellos que se interesan por la comida sana. Su carta incluye un buen número de opciones vegetarianas y veganas, y desde sus inicios ha demostrado que la comida saludable puede ser tan rica y tan atractiva como la imaginación del cocinero lo permita.

Hace apenas un mes, Suna abrió un nuevo lugar –un cálido y encantador sitio– en el segundo piso del edificio Salvio, el nuevo residente del parque de la 93.

Lo visité de mañana, porque me dijeron que los desayunos eran espectaculares, y pude comprobar que aquellos que me lo recomendaban tenían toda la razón.

Como había hecho ejercicio temprano esa mañana, empecé mi recorrido con un agua de coco que llegó a la mesa –como anuncia la carta– en su empaque natural. Incomparable bebida para reponer fuerzas. Más tarde vendría una mimosa con jugo de corozo.

En Suna, uno puede armar un desayuno tan atractivo como le dé la imaginación. Atreverse a probar un pancake de ahuyama, por ejemplo, o un montadito de salmón curado artesanalmente, aguacate y manzana. Salirse de las recetas archiconocidas y pedir un calentado de quinua y pollo criollo o comprobar si le gusta la combinación de hierbabuena y queso de cabra en una omelette.

Los parfaits de Suna son, de verdad, un lujo. Iba a decir que el de frutos rojos es mi favorito, pero luego me acordé del que preparan con tapioca y yogur de coco vegano, y me surgieron grandes dudas sobre mis predilecciones.

Algo que me gustó mucho –y que ojalá imiten en tantos restaurantes como sea posible– es que ofrecen gratis, y así lo anuncian en la carta, agua de Chingaza (por decir agua del grifo, que en Bogotá es perfectamente potable) o agua que ha sido decantada en un filtro Nikken y por la cual solo hay que pagar cien pesos. No es un error: así como lo leen: cien devaluados pesos.

También son tentadores los smoothies y saludables los extractos –el de kale, apio, manzana y jengibre, por ejemplo–.

Suna también cuenta con uno de esos mercados de los que uno quiere llevarse todo, incluidos unos quesos veganos que casi nadie podría creer que en realidad lo son. Increíble propuesta. Vale la pena conocerla.

 

Suna, calle 93A n.° 12 – 35, edificio Salvio, piso 2, parque de la 93. Teléfono 7477600.

 

Columna de Sancho, crítico gastronómico, sobre los desayunos en Suna.

 

Tomado de El Tiempo